jueves, 15 de agosto de 2013

Una imagen de prueba...

Una sala de computación muy linda. (Probando subir una imagen).
Sergio

Un vídeo de prueba...

Este vídeo es del último disco de Leon Gieco. Disfruten...
"Hoy bailaré"
Leon Gieco

Prueba

1.- Introducción. 
Alrededor de la implantación de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), siempre han existido motivos grandilocuentes: que podían servir para motivar a los alumnos, que servirían para introducir en nuestras estancias educativas aquello que por su pequeño o gran tamaño no pudiera ser incorporados, que permitirían que la información pudiera ser presentada de forma “más real” a los estudiantes, que dejaría lugar para que los profesores se dedicarán al tratamiento y asesoría individual de los estudiantes, que sin ellos los alumnos no estarían incorporados a la sociedad del futuro; y un sin fin más de argumentos mayestáticos.
A la luz de estos argumentos, y otros similares (Cabero, 2001a), se ha elaborado un discurso para su incorporación masiva en la enseñanza, muchas veces dirigidos desde el sector empresarial y por el romanticismo infantil institucional, por lo cual se pusieron en funcionamiento diferentes planes para su incorporación masiva (Proyecto Atenea, Mercurio, Abaco-Canarias, Alambra, Centros TICs,…). Llegó un momento que incluso se asociaba con verdadera facilidad la presencia de TICs en los centros, con centros de calidad e innovación educativa. 
 La verdad es que muchas de las “esperanzas” o “bondades” que se pensaban que iban a tener para las estancias educativas, no se han visto refrendadas en la prácticas y en quehacer cotidiano educativo. La realidad es que tenemos más bien poco conocimiento del impacto real de las TICs en el ámbito de la enseñanza. De las pocas cosas que vamos sabiendo es que cuando una tecnología se introduce, puede llegar, o a impactar a todos los elementos del currículum y a modificar la relación entre el profesor y alumno y a la forma en como éstos se comunican, o convertirse en un elemento completamente inocuo. Algunos trabajos han puesto de manifiesto, que aun existiendo tecnologías, los profesores las siguen utilizando para hacer las mismas cosas que estaban haciendo sin ellas, si bien es cierto que también contamos con buenas prácticas de utilización. El que lo haga en una u otra dirección dependerá de una serie de condiciones, como 
por ejemplo: cómo se incorpora a la enseñaza, qué relaciones establece con el resto de elementos curriculares, qué papel se le ha asignado con ellas al profesor y al estudiante, en qué estructura organizativa se les ha incorporado y para qué funciones, o como se estructuran los contenidos que se presenten en ellas. 
Es precisamente de estos últimos aspectos de los que vamos a tratar en la presente obra; en concreto abordaremos aspectos de los usos a los cuales pueden ser destinados en la formación, las posibilidades que nos ofrecen, las limitaciones que nos introducen, y cuáles son las variables críticas que debemos contemplar a la hora de su incorporación a la formación, y las transformaciones que deben realizarse en el ámbito educativo para facilitar su incorporación. Para finalizar ofreciendo una relación de lugares de interés existentes en Internet, para el profesorado de primaria y secundaria. 
Pero antes me gustaría realizar algunas referencias al papel que las TICs juegan en la sociedad de la información, y dos aspectos claramente relacionados con ello: los mitos que se le han incorporado, y la problemática de la brecha digital de la que tanto se habla en los últimos tiempos. 
Quiero señalar que la persona interesada en ampliar la información que vamos a presentar, puede obtenerla en la biblioteca virtual del Grupo de Tecnología Educativa de la Universidad de Sevilla: http://tecnologiaedu.us.es.